Publicado: Lun Jul 16, 2007 4:12 pmAsunto: Douglas Haig
Sobre la figura de Douglas Haig caben pocos espacios para la controversia, en general es considerado por propios y extraños como un perfecto imbecil que es responsable del mayor número de bajas en un solo día por parte del ejército británico. Aparte de su triste historial militar, hay que señalar su personalidad antes de la guerra y la forma en la que llegó a lo más alto del escalafón militar británico.
Haig era hijo de un famoso (y millonario) fabricante de whisky escocés, pero para desgracia de su país, en vez de continuar con la tradición familiar se decidió por hacer carrera militar. Es de suponer que en su decisión de optar por las armas pesaron dos importantes factores.
El primero era la amistad de su familia, y con el tiempo de este personaje, con la familia real británica y en particular con el propio rey, Eduardo VII.
El segundo eran los múltiples delirios místicos de los que era víctima, lo que le llevó a creerse que estaba predestinado por Dios para salvar a su nación.
Su carrera militar antes de la primera guerra mundial fue la típica de todos los generales británicos; es decir se forjó en las múltiples guerras coloniales a lo largo del basto imperio británico. Participó en la guerra del Sudán y especialmente en la guerra Boer, curiosamente en ambas guerras fue testigo del poder de las nuevas armas, especialmente de la ametralladora, pero en una huída de la realidad típica del estamento militar anterior a la guerra, el futuro mariscal nunca confió en ese moderno artilugio.
A su regreso a Gran Bretaña, participó en las múltiples reformas que afectaron al ejército británico y posteriormente prestó servicio en la India.
Cuando comenzó la guerra, es destinado al BEF con el grado de teniente coronel y bajo las órdenes del general John French. Aquí aparece otra característica de este personaje: su faceta de chivato y trepa, en efecto, tras las primeras batallas contra los alemanes en las que el reducido ejército británico consiguió logros notables a pesar de ser diezmado, Haig no duda en criticar abiertamente a su superior ante el Rey Jorge V (amigo de Haig, al igual que su padre) y ante el mariscal Kitchener.
Gracias a esta labor de zapa, Douglas Haig consiguió primero alcanzar el generalato y después ser nombrado segundo al mando del ejército británico, a las órdenes de French. Por supuesto nuestro insigne general no cejó ni por un momento en su constante labor insidiosa contra su superior, lanzando infamias y acusaciones sin fundamento como decir que la labor de French debilitaba al ejército o que nadie le hacía caso.
Finalmente, en diciembre de 1915 su asquerosa actitud, unida a su amistad con el rey, hicieron que French fuese destinado a dirigir la defensa de Gran Bretaña, una forma amable de decir que era destituido de su cargo y enviado lejos del frente. Como es lógico, su segundo el general Haig, asumió el mando de las tropas británicas.
Todo estaba listo para los desastres del Somme y Passchendaele.
Al asumir el mando, Haig decidió que con la ayuda de Dios, ganaría la guerra aplicando unos métodos que el timorato French no aplicó antes o no tanto como si a él le hubiesen dado el mando antes.
Medio millón de bajas más tarde, quedó claro que Haig era un inepto y que si bien tenía un talento natural para la insidia, la mentira, la puñalada trapera y para la difamación desde luego no tenía ninguna capacidad como militar competente.
Como es lógico, a pesar de que Haig intentó presentar el Somme y Passchendaele como victorias homéricas y echar la culpa de sus fallos a los aliados franceses (por lo visto ya no tenía a ningún superior a quien infamar) su actitud en el mando fue seriamente cuestionado, hasta el punto de que el primer ministro Lloyd George exigió su dimisión, aunque personalmente creo que lo de Haig era digno de un consejo de guerra.
Por desgracia, Jorge V siguió protegiendo a su amigo y lo mantuvo en el cargo contra viento y marea, e incluso le ascendió a mariscal en 1917 en una actitud casi provocadora contra el primer ministro.
No obstante, a finales de 1918 Haig obtuvo su gran victoria tras las últimas ofensivas alemanas, cuando capturó a 188700 prisioneros alemanes y casi 3000 piezas de artillería (más que los ejércitos franceses, estadounidenses y belgas juntos), pero el mal ya estaba hecho y si bien tras el armisticio su amigo el rey le colmó de títulos y rentas el apodo de carnicero del Somme le perseguiría durante toda su vida y tras su muerte.
Me gustaría pensar que pese a su arrogancia al creerse elegido por Dios, todavía quedaba una pizca de decencia en el mariscal por designación real, reflejada en su preocupación por los veteranos de la gran guerra y en las múltiples obras de caridad que impulsó hacia ellos, pero pese a todo, Haig fue y es el carnicero del Somme.
Finalmente murió en 1928 a los 66 años. Sus buenas relaciones con la casa real quedaron de manifiesto nuevamente al decretarse un multitudinario funeral de estado. _________________
Mira, Sandy, a mi los héroes de carrera me dejan indiferente
Ultima edición por Schwejk el Mie Jul 18, 2007 8:34 pm, editado 1 vez
Hoy en día escritores como Holmes andan intentando probar que Haig no era tan mal militar. Yo, sinceramente, no considero que fuera tan mal militar, sino el producto de su tiempo. Las críticas que se le hacen se pueden extender a todo el generalato de sus días, en ambos bandos de la trinchera. De todos modos, antes de decir una opinión definitiva, me releeré lo que tengo a mano sobre él, a ver si reverdezco viejos laureles... Eso si, no fue un Rommel. _________________ Palo Dixit: posible Anticristo, Cule y Salido que provoca manifas por donde pasa y vacalentacialano parlante.
No solamente hoy en día, desde el principio a habido escritores e historiadores que intentan justificar a Haig y su nefasto período al mando de las tropas británicas. Pero no por razones estrictamente militares, sino de orden político, me explico.
Como se ha dicho antes, no se puede entender la fulgurante carrera de Haig sin tener en cuenta los contactos de su familia con la monarquía británica y especialmente del propio Haig con los reyes Eduardo VII y más profundamente con Jorge V. De modo que de forma consciente o inconsciente, criticar a Haig es criticar a la monarquía británica e incluso muestra de tener ideas republicanas, socialistas y antibritánicas.
Desgraciadamente este simplismo se ha extendido hasta nuestros días y los que han defendido y defienden a Haig se ven obligados a recurrir a argumentos tan extravagantes como el de afirmar que se ha exagerado la importancia de la ametralladora en esta guerra.
Saludos _________________
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Registrado: 25 Mar 2007 Mensajes: 693 Ubicación: Côte 304
Publicado: Mie Jul 18, 2007 2:13 pmAsunto: Lidell hart lo tacha simplemente de imbécil y majadero
En su History of the First World War, a parte de otras lindezas que le dirige el autor, Liddell Hart, hay una anécdota que según éste retrata su capacidad...
La anécdota la situa el autor en un momento de la guerra en que se le convoca, a Haig, para que otorgue unos premios a los soldados que han participado en unas carreras o en unas competiciones deportivas. Y el hecho está en que Haig, en el momento de realizar el parlamento oportuno y de felicitar a los ganadores, como según Liddell Hart, era más que soso y ligeramente obtuso lo único que se le ocurrió decirle a los ganadores fue "que si corrían igual de rápidos y raudos delante de los alemanes en una retirada, salvarían sus vidas,..."
Puede que sea mitología, pero dudo un poco en que Liddell Hart la utilice tan alegremente. _________________
Frases de este fino estratega las hay a "sienes y sienes", la que más me gusta es esa en la que tras la guerra el gran mariscal seguía afirmando que la ametralladora jamás sustituiría al caballo en el campo de batalla.
De todos modos, con los personajes históricos es mejor fijarse más en lo que hicieron que en lo que dijeron, pero en el caso de Haig, es necesario reconocer que este hombre gozó de una gran coherencia entre lo que hacía y decía.
Saludos _________________
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Yo, sinceramente, no considero que fuera tan mal militar, sino el producto de su tiempo.
Perdona Bruno, pero ese razonamiento ya lo he oído demasiadas veces para justificar los brutales errores cometidos por el generalato de esta guerra. Solamente en el ejército británico ya tenemos a John French y a Herbert Plummer que si bien no eran lo que se dice unos grandes estrategas, desde luego no cometieron las torpezas de Haig.
Ambos militares tenían más o menos la misma edad de Haig y contaban con su misma experiencia en las guerras coloniales, pero si bien cometieron errores, desde luego no repitieron las estupideces de Haig. De modo que la típica excusa de la "mentalidad" de aquella época me parece como mínimo cuestionable.
Saludos _________________
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Registrado: 24 Jun 2006 Mensajes: 2389 Ubicación: En algún lugar entre los muertos.
Publicado: Vie Ago 03, 2007 10:43 pmAsunto:
Hola
Un dato a tener en cuenta es que el vizconde de Bemersyde, es decir Haig, llegó a teniente de húsares en 1885 (24 años) sin haber pasado por ninguna academia militar. No se si era común este salto en esos tiempos en el ejército británico (me da que ya no) o se debió a su amistad con el Rey. Estoy seguro de que sin esta amistad, no pasa de coronel solo por ese hecho. _________________
"Es mucho más fácil describir que opinar.Infinitamente más. En vista de lo cual, todo el mundo opina."
Josep Pla
Realmente sería necesario realizar algún estudio sobre los favoritismos y sus múltiples variables (nepotismo, clasismo, etc.) a lo largo de la historia militar y concretamente su influencia y daño en esta guerra.
Saludos _________________
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Registrado: 16 Jul 2007 Mensajes: 291 Ubicación: Murcia España
Publicado: Dom Ago 19, 2007 7:24 pmAsunto:
Esas apreciaciones decalificadoras de Haig , y por extension de otros oficiales con responsabilidades elevadas me parecen exageradas. Los comandantes deben estar dispuestos a atacar, y bajo ciertas circunstancias eso puede significar asumir perdidas muy elevadas en una sola accion y en un espacio limitado, como ocurria en la I G. M. El general y posterior presidente U. S. Grant tambien se gano la reputacion de carnicero en la guerra de Secesion Americana, pero sin ninguna duda sus ataques reiterados haciendo valer sus mayores reservas agotaron a los ejercitos confederados, que posiblemente eran superiores unidad por unidad, en terminos de calidad. A nadie se le ocurre llamar carniceros a los generales rusos de la II G. M. que lanzaban embestidas terriblemente costosas ( para ellos y para sus enemigos alemanes ), con la diferencia de que lograban avances en el mapa. _________________ No soporto a los del OberOst...ni ellos a mi...
El problema quizá no sea tanto sacrificar vidas para conseguir un objetivo como sacrificar vidas a sabiendas de que no se consigue el objetivo. Ahí está la Tercera Batalla de Ypres, en la que se repitieron ataques en condiciones imposibles durante semanas cuando desde el primer momento no se habían alcanzado los objetivos previstos ni de lejos.
Falkenhayn escribió:
A nadie se le ocurre llamar carniceros a los generales rusos de la II G. M. que lanzaban embestidas terriblemente costosas ( para ellos y para sus enemigos alemanes ), con la diferencia de que lograban avances en el mapa.
No generalices. Yo sí. _________________ Si faltas a la palabra que nos diste a los muertos, no dormiremos, aunque crezcan las amapolas en los campos de Flandes.
Registrado: 16 Jul 2007 Mensajes: 291 Ubicación: Murcia España
Publicado: Mar Ago 21, 2007 8:51 amAsunto:
Sigo pensando que el pecado de los generales de la I G. M. estaba en que los combates eran costosos y sobre todo, que se atascaban en un espacio muy reducido...cuando se logran rupturas y avances territoriales ( que muchas veces no son decisivos ) la percepcion cambia, asi como la de los propios combatientes al moverse por terrenos que no han adquirido un aspecto apocaliptico. La tierra de nadie en torno a las trincheras era en si misma deprimente y cuasaba fatalismo y desesperacion por si misma y por los despojos humanos que solia contener _________________ No soporto a los del OberOst...ni ellos a mi...
No estoy muy seguro de que llamasen a Grant carnicero, creo que ese título se lo colgaron (injustamente) a Sherman. En cualquier caso, dudo mucho que la opinión pública calificase a Grant como carnicero y posteriormente le eligiese como presidente de la nación. ¿Alguien puede imaginarse los resultados si Haig se hubiese presentado a primer ministro?
Por otra parte, si comparamos a Grant con Haig, creo que simplemente no puede haber discusión alguna. Grant consiguió el mayor éxito de la guerra de secesión con la conquista de Viksburg, auténtico punto de inflexión de esta guerra junto con Gettysburg, apoyó a Sherman en su particular carrera hacia el mar, rompieron en dos y en tres el territorio enemigo... y todo esto con menos bajas que las provocadas en el frente occidental.
En toda guerra se van a producir bajas (aunque Haig pensaría en crear mártires) y se pueden sufrir derrotas, pero lo que no se puede hacer es repetir los errores de forma contumaz. Ciertamente los generales europeos pudieron enfrentarse a situaciones totalmente desconocidas para ellos (aunque debe ser que no se les ocurrió estudiar la guerra de Crimea, la guerra de secesión, las guerras Boer, la guerra Franco Prusiana o la ruso – japonesa).
La situación que se encontraron puede ser la que describe el compañero Falkenhayn, y no supieron cómo actuar adecuadamente. Eso puedo entenderlo en 1914, o durante los primeros meses de 1915, pero ya no me parece justificable en 1916 y años posteriores. Y más cuando hablamos de una guerra en la que los generales disponían ingentes recursos humanos, económicos, técnicos, logísticos y tecnológicos como nunca antes en la historia militar.
En resumen, Haig y otros generales no solo cometieron atrocidades desde el punto de vista militar y humano, sino que se negaron a admitir sus errores y siguieron empecinados en repetirlos. Cometer un error en estas circunstancias es grave, repetirlo es un crimen.
Saludos.
P.D. ¿Y por qué no se les llama carniceros a los generales alemanes de la segunda guerra mundial? _________________
Mira, Sandy, a mi los héroes de carrera me dejan indiferente
Registrado: 24 Jun 2006 Mensajes: 2389 Ubicación: En algún lugar entre los muertos.
Publicado: Mar Ago 21, 2007 8:58 pmAsunto:
Hola
Cada nueva arma crea su escenario y si las alambradas, las trincheras y la ametralladora fueron los protagonistas de la PGM en un principio, después vino el tanque y la cosa cambió. Los generales tienen que sacar el máximo partido de estas armas que pone a su disposición la técnica y la industria y que son las que en realidad mandan. Yo creo que en la PGM les sacaron el máximo partido posible y no creo que ni el mismísimo Napoleón hubiese podido hacer mucho más. _________________
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Josep Pla
Registrado: 20 Oct 2006 Mensajes: 2000 Ubicación: Entre Asturias y Madrid
Publicado: Mie Ago 22, 2007 11:47 amAsunto:
Un deja-Vu sobre lo que comenta Schwejk, Grant era "el borracho" (su afición al wiskhy y a las prostitutas no le impidieron ser años más tarde presidente) y Sherman ,después de su campaña através de la confederación cortandola en dos y arrasando todo lo que se encontraba por el camino(política de tierra quemada fue lo único que entendieron desde el Norte que valdría para finalmente derrotar al Sur),"el carnicero"
Fin del deja-Vu _________________ "La más antigua e intensa emoción que conoce la humanidad es el miedo" Love, dile a Craft que se tranquilice Bruno dixit
No creo que Grant o Sherman puedan ser considerados carniceros más que otros generales.
Sin ir más lejos, Lee lanzó muchas veces ataques napoleónicos costosísimos, como en Malvern Hill o en el tercer día de Gettysburg, cuando ya había escasísimas posibilidades de victoria.
Además las reservas humanas de la Unión, en todo caso les hubiese permitido ese " lujo" de asaltos costosos en vidas humanas, que no podían darse los confederados.
Saludos. _________________
" El Zar lo ordena y Dios lo permite ". Antiguo proverbio ruso.
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