Si el nacionalismo alemán y el nazismo tuvieron un referente, un mito y un mártir nacional, ese fue Albert Leo Schlageter.
Siendo estudiante en la Universidad de Friburgo en 1914, dejó sus estudios para alistarse en le ejército. Combatió en Flandes, en el Somme y en Verdún. Acabó la guerra como teniente, tras recibir las cruces de hierro de 2ª y 1ª clase.
En 1919, recién desmovilizado, se unió a la Marine-Brigade de von Loewenfeld, que reprimió las huelgas de marineros revolucionarios. Participó en la campaña del Báltico en Kurland y en la defensa de Riga. También como
freikorps participó en acciones militares en la Alta Silesia contra los nacionalistas polacos (incluida la famosa toma del monte Annaberg) y en la lucha en el Ruhr, al lado de Ernst von Salomon y de Hermann Erhardt.
Con la excusa de un retraso en la entrega de mercancías en maderas, Francia y Bélgica deciden ocupar el 11 de enero de 1923 la mejor zona industrial de Alemania, el Ruhr. Se apoderó de Alemania una ola de indignación y de elemental furia nacionalista. Muchos
freikorps y miembros del recientemente formado NDSAP (Schlagater ya se había afiliado el año anterior) fueron allí a resistir a la ocupación extranjera.
El 26 de mayo fue fusilado en Golzheim por la fuerzas de ocupación, acusado de participar en actos de sabotaje contra el ejército francés, en concreto la voladura de un viaducto.
Poco después de su fusilamiento su cadáver fue robado de la morgue de Düsseldorf por un grupo de SA al mando de Viktor Lutze (futuro jefe de las SA después de la purga de 1934) quién llevo el cuerpo hacia una zona alemana no ocupada por Francia. Además su delación fue vengada: miembros del Sturmabteilung Rossbach, que también combatió en el Báltico, comandados por Martin Bormann (futuro secretario de Hitler) y Rudolf Hoess (futuro comandante del campo de Auschwitz) asesinan al maestro Walther Kadow, supuesto delator de Schlageter.
Schlageter va a transformarse en el héroe
deutsch-völkische por excelencia, un mártir santo del nacionalismo extremo alemán, por lo que cada 26 de mayo se realizaban mítines conmemorativos en todas las organizaciones de la derecha radical.
Tan pronto como a fines de 1923 y a lo largo de 1924, el NSDAP comienza la construcción del mito de Schlageter como mártir nacional. Se publican uno tras otro numerosos libros hagiográficos, además de todo tipo de material propagandístico. Hitler lo nombrará en
Mein Kampf (1925) y con nombre cambiado es el protagonista de la novela (éxito de ventas) de Goebbels
Michael. Ein deutsches Schicksal in Tagebuchblättern (1926).
Hasta mayo de 1933 aparecieron quince libros sobre Schlageter, además de folletines y novelas juveniles. El autor teatral oficial del régimen nazi, Hanns Johst, le dedicó una obra trágica, titulada
Schlageter, que fue estrenada con pomposidad el día del cumpleaños de Hitler, el 20 de agosto de 1933, en el Staatlichen Schauspielhaus de Berlin y con la presencia personal del Führer y la jerarquía nazi. Esta obra de teatro fue representada con mucho éxito en toda Alemania por compañías del NSDAP hasta el año 1945. Pero el régimen nazi lo honró de diversas maneras: editó toda su correspondencia, calles céntricas, plazas, esculturas, paseos, memoriales, monolitos, condecoraciones del partido, pines de propaganda… Tuvo un buque-escuela con su nombre, marchas militares, un escuadrón de cazas de la Luftwaffe, etc. Todos los 26 de mayo, hasta el final del régimen nazi, tuvieron lugar todo tipo de actos multitudinarios de recuerdo al
soldado-mártir de la revolución nacionalsocialista por excelencia.
