Wilhelm Obergefreiter


Registrado: 29 Feb 2008 Mensajes: 32 Ubicación: Badalona
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Publicado: Dom Mar 16, 2008 2:55 pm Asunto: La aventura del Goeben |
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El día 4 de agosto de 1914, el almirante Wilhelm Souchon, al mando de dos navíos alemanes, el Goeben y el Breslau, recibió el siguiente telegrama del Almirantazgo alemán: "Alianza con Turquía concluida 3 de agosto. Diríjase a Constantinopla".
Estos dos navíos conformaban la flota de guerra alemana en el Mediterráneo. En el momento de recibir el telegrama, se dirigía contra las costas de Argelia, para obstaculizar allí a la marina francesa. De acuerdo con las ordenes recibidas, viró hacia la capital turca. Comenzaba uno de los episodios navales más apasionantes de la Gran Guerra.
La presencia de los buques alemanes había sido detectada por los navíos británicos Indomitable e Infatigable, quienes se dispusieron a perseguirlos, pero no hay que olvidar que en aquel preciso momento, los británicos aun no habían entrado en guerra, por lo que las instrucciones para sus buques fueron de mantenerse a distancia pero sin abrir fuego, salvo que los alemanes lo hicieran contra navíos franceses. En las comunicaciones hechas por los buques británicos a su Almirantazgo, no precisaban la dirección emprendida por los alemanes, por lo que el alto mando naval británico creyó en un primer momento que se dirigirían contra objetivos franceses, lo que sin duda benefició en un primer momento la acción alemana.
Pese a tener problemas en sus calderas, la mayor velocidad del Goeben le sirvió para obtener ventaja sobre sus perseguidores. Para mayor beneficio alemán, una espesa niebla hizó que en unas pocas horas desaparecieran de la vista de los británicos. Entretanto, el Reino Unido había entrado ya en conflicto, lo que le permitía hacer fuego contra objetivos alemanes... pero se unía otro inconveniente, pues en ese preciso momento se encontraban en aguas jurisdiccionales italianas, y este país se había declarado estrictamente neutral en estos primeros momentos del conflicto, por lo que se quería evitar cualquier conflicto con los italianos, que no había que olvidar, eran miembros de la Triple Alianza con alemanes y austrohúngaros, y por lo tanto, no había que "molestarles"...
Sin saber exactamente el rumbo que había tomado el Goeben y su compañero de viajes, los ingleses supusieron que se habría dirigido al oeste, quizás hacia Gibraltar... Entretanto Souchon recibió un nuevo telegrama que rectificaba las precipitadas instrucciones del anterior: "Arribo a Constantinopla no recomendable en las actuales condiciones políticas". El acuerdo con los turcos no estaba cerrado. También se le informaba que la flota austriaca no estaba en condiciones de proporcionarle ayuda, y en definitiva, le daba libertad de acción... Souchon sopesó las posibilidades: dirigirse hacia Gibraltar podía ser una trampa, no le tentaba la idea de ir hacia Pola, la base naval austriaca, para quedar allí encerrado, así que decidió continuar con la idea inicial: hacia Constantinopla.
Fue avistado por el patrullero británico Gloucester, que informó al Almirante Milne, al mando de la Flota británica en el Mediterráneo, de su rumbo, que en principio parecía dirigirse al Adriático. Pero Milne siguió convencido de que el curso que seguía el Goeben era un ardid y no pensó en otra posibilidad más que finalmente se dirigiría al oeste.
Souchon en cambio ya no pudo ocultar más sus verdaderas intenciones, y debido a la escasez de carbón, viró rumbo claramente hacia el este. Se produjo aquí uno de los episodios fundamentales de esta persecución: Milne decidió que la flotilla británica que se encontraba en el Adriático, comandada por el almirante Troubridge, fuera quien se ocupara del Goeben. Pero Troubridge juzgó peligroso un enfrentamiento directo con los navíos alemanes, teniendo en cuenta la orden del Almirantazgo de "no luchar contra fuerzas superiores". Renunció a su persecución, dando así más espacio al Goeben en su huida.
Porque eso es lo curioso, y es que los ingleses no se daban cuenta de que el Goeben estaba "huyendo", sin una acción concreta que realizar. No podían pensar que "realmente" se estaba dirigiendo hacia el este, sino que se enfilaría hacia algún puerto. Solamente el patrullero Gloucester, haciendo caso omiso de la orden de Milne de "evitar la captura" seguía en la persecución de los alemanes. Intentó hacer fuego contra el Goeben, pero no logró alcanzarlo. Cuando entraron en el Egeo, Gloucester volvió a recibir al orden de dar marcha atrás, y esta vez no tuvo más remedio que acatarla. Milne consideraba que con el grueso de su flota aun tenía tiempo de alcanzar con sus medios a Souchon.
Otro error más en las comunicaciones, en un telegrama precipitado enviado por el Almirantazgo británico, comunicando a Milne que el Reino Unido había declarado la guerra contra Austria-Hungría, hizo que desistiera de perseguir al Goeben y se concentrara en hacer frente a la flota austríaca. Eso hizo retrasar veinticuatro horas la persecución, cuando recibió el telegrama desmintiendo al anterior. Lo curioso es que Milne, no se sabe muy bien porqué, no contemplaba la posibilidad de que se dirigiera hacia Turquía. Barajaba más bien las opciones de que fuera hacia Suez o a algún puerto griego... o haber virado hacia el oeste, la obsesión que Milne aún seguía albergando.
Souchon estaba preocupado por las minas que habían colocado los turcos en la entrada de los estrechos de Dardanelos. Solicitó permiso para pasar, pero no obtuvo respuesta, teniendo en cuenta la cautela que debía utilizar para que sus comunicaciones no fuera interceptadas... Al llegar a Constantinopla un destructor turco le comunicaba la siguiente instrucción: "Seguidme". El gobierno turco había decidido dar un paso, y aun siguiendo su política de "neutralidad", no podían esconder más sus simpatías hacia el lado alemán... En los últimos años los gestos, sobre todo por parte de los británicos, en contra de los otomanos habían sido significativos, sobre todo al romper contratos ya firmados para suministrar armamentos y especialmente, navíos... Los turcos recordaron esto último, y encontraron una solución satisfactoria: El Goeben y el Breslau eran navíos vendidos por Alemania a Turquía... Un golpe de efecto contra aquellos prepotentes británicos que no habían querido cumplir su palabra de vender navíos ya contratados... Aún faltarían algunos meses para que Turquía entrara directamente en el conflicto, lo que haría en Noviembre, pero la aventura del Goeben sentó las bases para ello. Los vecinos de Turquía se vieron envueltos en el conflicto, y puesto que salida al Mediterráneo quedaba cerrada, Rusia quedaba pendiente del puerto de Arkangel, bloqueado medio año por los hielos, y Vladivostok, en el Pacífico y muy lejos del escenario principal del conflicto. El bloqueo de Rusia, la sanguinaria campaña de Gallipoli, las actuaciones en Siria, Mesopotamia y Palestina, el derrumbamiento final del Imperio Otomano y sus consecuencias posteriores en la historia de Oriente Medio, fueron las secuelas del viaje del Goeben. _________________ "Dejad que el último hombre de la derecha roce el Canal con su manga..."
Von Schlieffen
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